Una pareja y una mujer gestante entraron en un contrato para tener un hijo. La ley estatal de Iowa permitía los contratos de maternidad subrogada. El futuro padre usó su esperma (y los óvulos de una donante) para concebir. El padre genético sostiene ante las cortes que es el padre legal. La mujer gestante igualmente sostiene que es la madre legal en base a su embarazo, lo cual muestra que ella es la madre independientemente de tener una relación genética con el niño en este asunto. La mujer gestante sostuvo ante las cortes nacionales que la ley de Iowa es inconstitucional por violar su derecho a ser madre protegido por la Enmienda XIV - Cláusula del Debido Proceso y Protección a la Igualdad de la Constitución.
La Corte consideró constitucional la ley de Iowa permitiendo la maternidad subrogada. El contrato de maternidad subrogada es legal y constitucionalmente válido. El embarazo fue el resultado de las intenciones de los padres que actuaron confiando en la validez y futura implementación del contrato realizado con la madre gestacional. En este caso, la conexión genética del padre con el niño concebido demuestra una conexión biológica que es superior al interés de la madre gestacional. Si el contrato no es declarado válido, las parejas con problemas de fertilidad serán privadas de la oportunidad de criar a sus propios hijos biológicos, y la autonomía personal de una mujer de decidir ser madre gestacional será limitada. El tribunal de distrito estableció correctamente que el padre tiene el derecho de ser padre biológico en base a las pruebas indiscutibles de ADN; derechos que priman sobre los de la madre gestacional y su esposo. El tribunal de distrito otorgó correctamente la custodia permanente del niño al padre biológico.
